Despachos de China

Olga Alexeeva
2 de junio 2008
Revista Alliance

All Copy 41 to appear after the heading with the following caption below it Había soñado con este viaje durante años. Leí extensos libros de la historia de China, miré películas, aprendí nombres de pronunciación difícil e incluso compré un 'curso acelerado' de mandarín. Mi entusiasmo por aprender chino se detuvo luego de unas 24 horas, pero me consolaba pensando que algo de inglés entenderían (por lo menos un resultado positivo de la globalización). Finalmente, conseguí la visa y un día gris de febrero de este año, tomé un avión hacia el misterioso país de los juguetes de plástico y retratos de Mao.

Full text available to subscribers only