
Gobernar la economía de la biosfera
En 1492 Cristóbal Colón desembarcó en lo que pensaba que eran las costas de la India, pero había descubierto un nuevo continente. El ‘negocio’ que él presentó para atraer financiamiento se basó en un grueso error de cálculo del diámetro de la Tierra, pero el error lo llevó a él y a sus renuentes inversores –entre éstos la corte de Isabel I de Castilla– a un éxito impredecible.
En 2010, el planeta se ha comprimido dramáticamente. En apenas 500 años, hemos pasado de un mundo de pocas personas, de dudas acerca de las proporciones de un planeta que parecía infinito y recursos prácticamente ilimitados, a un mundo de límites ecológicos estrechos, presiones por superpoblación y un cambio climático inducido por modelos de crecimiento que vienen desde la Revolución Industrial.
Pero surgen enfoques nuevos y sorprendentes de la ciencia de avanzada. En 2009, el centro de investigación Stockholm Resilience Centre de la universidad de Estocolmo identificó diez ‘fronteras planetarias’ que conforman el espacio operativo seguro para la humanidad (cambio climático es sólo una de estas fronteras), demostrando que ya hemos cruzado el umbral de estabilidad en dos fronteras: la pérdida de la biodiversidad y la concentración de nitrógeno y fósforo en los ciclos de la Tierra [1]. Los pobres serán golpeados primero y más duramente, dado que los puntos críticos en la estabilidad ecológica afectan la producción de alimentos, energía y la disponibilidad de agua y tierra, además promueven temperaturas extremas y desastres climáticos.
Sólo estamos empezando a comprender la interdependencia crítica entre la economía, la biosfera y la seguridad humana. Un ejemplo es la selva tropical del Amazonas, que bombea 8 millones de millones de toneladas de agua por año a la atmósfera, regulando así la caída de lluvias desde América del Sur al Tíbet. La deforestación en el Amazonas generará grave escasez de agua en Brasil (para dar un ejemplo), cuyo suministro de energía es dependiente en un 70 por ciento de la energía hidroeléctrica. Pero poco de este tema ha llegado al debate central acerca de deforestación y sustentabilidad en el Amazonas. ¿Por qué no?
Gobernar para el largo plazo
Incluso con la evidencia indiscutible ante nosotros, como fue el caso en la cumbre COP15 de Copenhague, no está claro si los gobiernos, inversores y empresas puedan actuar con la velocidad requerida. Esta ‘brecha de gobernanza’ no es nueva, hace 2.300 años, en la antigua Grecia, Aristóteles ya decía que ‘lo que es común para la mayoría recibe la menor atención’ [2].
Las personas que actúan independientes unas de otras tienen un incentivo para efectuar la depleción de recursos comunes, aunque esté establecido con claridad meridiana que el resultado a largo plazo no ayuda a nadie. De los recursos ictícolas, a los acuíferos y los bosques, hoy día esta ‘Tragedia de los Comunes’ como ha dado en llamarse se juega en un escenario planetario. Nuestros sistemas políticos, modelados en la idea de gobernanza de la antigua Grecia, permanecen muy mal equipados para lidiar eficazmente con la administración de nuestros intereses de largo plazo.
Vamos a abrir un paréntesis. La imagen se amplía en una región diferente: África oriental. En Tanzania, más del 90 por ciento de la población hoy depende de la quema de carbón de madera para cocinar. Los pobres del medio rural lo producen como fuente de ingresos, talando la selva. En términos globales, este mercado agota 300 hectáreas de selva por día, y mueve aproximadamente USD 650 millones por año. Kenia ya ha perdido más del 80 por ciento de su cubierta de selva original. La reducción de las lluvias y la pérdida de mecanismos de control de la humedad y temperatura natural siguen teniendo costos financieros y de desarrollo sustanciales para su población.
Las soluciones de emprendimiento en Tanzania, como las Joint Environmental Techniques (Técnicas Medioambientales Conjuntas) han probado que se pueden hacer fácilmente briquetas de carbón a partir de desechos agrícolas, y así generar empleo y evitar la deforestación (www.arti-africa.org/charcoal.html). Pero la infraestructura de este mercado no puede competir con el mercado del carbón de madera, que tiene canales de distribución bien aceitados y el patrocinio de políticos locales. Pensar en términos de infraestructura es clave para el cambio del sistema.
Cerremos paréntesis. Veamos el caso de Elinor Ostrom, quien en 2009 fue la primera mujer que recibió el Premio Nobel por demostrar que es posible que los grupos usen recursos comunes para administrarlos con éxito (sin la regulación de gobiernos o privatizaciones) [3]. Entre los requisitos está el reconocimiento formal por parte de los gobiernos de la autoridad de comunidades con autogestión y organización, y la creación de reglamentaciones claras y rendición de cuentas hacia los usuarios. Estos experimentos en gobernanza ilustran la necesidad de sistematizar nuevas formas de colaboración para gestionar cuestiones de largo plazo.
De los experimentos al cambio del sistema
Muchos de los colaboradores de este artículo especial de Alliance destacan las limitaciones de pensar ‘incrementalmente’ en el cambio social. Ellos ven una necesidad de que los inversores sociales trasciendan el modelo de organización en crecimiento o la replicación de programas para enfocar los fundamentos de los sistemas: la gobernanza de las instituciones, los mercados y las economías.
Así como la Revolución Francesa dejó las bases para nuevas formas de organizar los derechos y las libertades individuales, nuestro siglo se definirá por los experimentos para reconfigurar la gobernanza económica, para que así temas tales como la transparencia, sustentabilidad de la biosfera y equidad se transformen en aspectos centrales del quehacer político y comercial.
La comunidad que da financiamientos también recoge la señal. Volans y Alliance llevaron a cabo una encuesta entre los miembros del EFC (Centro de Fundaciones Europeas), la EVPA (Asociación Europea de Emprendimientos Filantrópicos), el Consejo de Fundaciones y el programa PRI Makers de innovación en donaciones de los Estados Unidos. De las más de 70 fundaciones que participaron en la encuesta, el 90 por ciento dijo que crear un impacto a gran escala, un impacto masivo a través de su trabajo es importante en sus estrategias de inversión. Lo más importante, el 70 por ciento piensa que las cuestiones de masificar el impacto serán más importantes para sus fundaciones en los próximos cinco años.
Si estos temas ya están, por lo menos en cierta medida, en las pantallas del radar de los inversores sociales y las fundaciones, ¿qué tipo de agenda corresponderá a sus estrategias y programas en los próximos cinco a diez años?
Una revolución ordenada
En 1202 Leonardo de Pisa introdujo la ‘secuencia Fibonacci’ a las matemáticas de occidente. Ésta es una secuencia de números que forma un espiral, y cuyas proporciones –luego se descubrió– son el cimiento del diseño de un número sorprendente de formas naturales: la curva de las olas, la forma de algunos caparazones (ver tapa de la revista), la disposición en espira de los retoños, la forma de las galaxias helicoidales, e incluso las proporciones del esqueleto humano, entre otras.
Los seres humanos –a sabiendas o no– ya han pedido prestada esta secuencia para diseñar infraestructuras físicas, como las escaleras caracol. Una pregunta que exploramos en este tema es si también podemos aprender de la naturaleza para crear otros tipos de infraestructura –social, política y económica– que pueda adecuarse óptimamente a la gobernanza de nuestros intereses de largo plazo.
En este tema, Geoffret West, físico teórico y distinguido profesor del Instituto Santa Fe, comparte su visión de las leyes de complejidad universal en física y biología, y cómo éstas se aplican a las organizaciones sociales. En su trabajo, él halló una ecuación constante en cómo la mayoría de los organismos viven, conviven, se desarrollan y avanzan. Esto es porque todos los organismos vivos comparten una 'propiedad universal de redes', las infraestructuras que distribuyen nutrientes y energía a través de sus sistemas, y que posibilitan economías de escala colosales.
A partir de esta señal, otros colaboradores de este número de Alliance presentan un punto de vista de cómo los nuevos vínculos, alianzas y redes pueden acercar más las soluciones particulares a una intervención en el nivel de sistema. Al mirar los artículos, se percibe que las colaboraciones pueden organizarse en tres grandes temas, donde las inversiones en infraestructuras para generar cambios en gran escala son de una importancia crítica.
1 Infraestructuras sociales
Para una fundación o inversor social, un movimiento social puede parecer caótico, impredecible y proclive al riesgo político. La experiencia de la Fundación AVINA en el apoyo al MNCR (Movimiento Nacional de Recicladores de Residuos) de Brasil, y también la visión de la Red de Asentamientos Irregulares de Sudáfrica, proporcionan historias irrefutables acerca de la importancia de construir redes sociales donde las personas autogestionen su existencia para abordar problemas y oportunidades que surgen de temas como los desechos y la vivienda.
Las colaboraciones de Oscar Fergutz de AVINA y de Benjamin Bradlow de la Red de Asentamientos Irregulares, revelan que los donantes pueden actuar como agentes bursátiles que nivelan el campo de juego para esos movimientos y proporcionan el acceso a otros donantes, y también a empresas y gobiernos, ayudándolos a hallar oportunidades para alinear sus estrategias en apoyo a infraestructuras sociales en el terreno. Los movimientos sociales brindan una de las bases más poderosas a través de las cuales los inversores sociales y los gobiernos pueden invertir para crear capital social.
2 Infraestructuras institucionales
Las instituciones tradicionales no logran proporcionar el espacio para una efectiva colaboración intersectorial. El apoyo de la Fundación Gates a alianzas como la GAVI (Alianza Global para Vacunas e Inmunización) ilustra algunos de los nuevos vehículos institucionales que se están creando para superar esas limitaciones y apoyar las prestaciones del gobierno de formas nuevas. A partir del compromiso de USD 10 mil millones de la Fundación Gates para desarrollar y distribuir vacunas en todo el mundo, la entrevista con Jeff Raikes proporciona más terreno para la reflexión de cómo gobernar estas instituciones globales para evitar la creación de nuevas burocracias globales. La entrevista con Richard Branson, por otro lado, ilustra cómo Virgin Unite está ayudando a crear ‘nodos globales’ nuevos y ágiles, por ejemplo, la ONG Carbon War Room con base en Washington DC lucha para bajar las emisiones de carbono, para acelerar la acción, agenciando la muy necesaria colaboración entre emprendedores, inversores, empresas y gobiernos.
El artículo de Nancy Kete acerca de EMBARQ, (la Institución de Recursos Mundiales para el Transporte Sustentable), explica cómo EMBARQ ha ayudado a aprovechar más de USD 800 millones en inversión privada para transporte sostenible, y también el rol pionero que ha tenido la Fundación Shell en crear la iniciativa. Hoy día EMBARQ está trabajando en algunas de las ciudades más desafiantes del mundo, como Estambul, Nueva Delhi y Ciudad de México, y buscando maneras de aunar la disposición política, experiencia técnica e inversión para enfocar los problemas del transporte. Pero también es en sí misma una innovación institucional, como red global que vincula estas ciudades y sus soluciones conjuntamente para crear la masa global crítica.
3 Infraestructuras de mercado
El éxito extraordinario de Skype creó una interferencia bienvenida en el mercado de llamadas a larga distancia, lo que ha resultado en que las grandes compañías de telecomunicaciones ofrezcan precios más bajos. Niklas Zennström, cofundador de Skype, reflexiona acerca de cómo él está usando las lecciones aprendidas de este éxito para informar de la estrategia de su fondo de inversiones sociales. A través de su trabajo, él busca influir en ‘palancas del mercado’ que puedan generar grandes cambios en la economía. Un ejemplo son sus esfuerzos para lograr que los fondos de pensiones inviertan en innovaciones de reducción del carbono.
Iqbal Quadir, fundador de Grameenphone en Bangladesh, habla acerca de las infraestructuras mercantiles necesarias para liberar la innovación y cómo su trabajo en Centro Legatum del MIT contribuye para ello. Anthony Bugg-Levine de la Fundación Rockefeller (cuya entrevista con Alliance, publicada en mayo en www.alliancemagazine.org, fue una introducción para este artículo especial) piensa que el crecimiento de la comunidad de ‘inversión con impacto’ requerirá una infraestructura similar a la del mercado del capital de riesgo, que puede redirigir flujos de capital en una mayor escala. Las infraestructuras mercantiles de base también son críticas, y los artículos acerca de la experiencia de VisionSpring en Bangladesh y de Femina HIP en Tanzania demuestran la importancia del aprovechamiento de las redes, por ejemplo, las alianzas para distribución, para crear impulso y así pasar a un nivel de ideas comerciales inspiradoras.
La senda para la transformación a gran escala
En Volans, estamos explorando estas preguntas en mayor profundidad, en el marco de un simple modelo de cambio de cinco etapas. Las etapas 1, 2 y 3 cubren el momento ‘¡Eureka!’ para ideas y soluciones, los ‘Experimentos’ precoces y los prototipos que siguen, y las ‘Empresas’ que se construyen y el lugar donde se invierte, como resultado.
La etapa 4 trasciende las simples empresas para ingresar en la construcción de ‘Ecosistemas’, en donde alianzas y asociaciones creativas reúnen nuevas infraestructuras para una escala que pueda rebobinar la gobernanza de mercados e instituciones, dando impulso al cambio del sistema en la etapa 5, la ‘Economía’.
Las sendas del modelo de cinco etapas para la transformación a gran escala

Para obtener más información
www.volans.com/pathways
Un importante elemento de esta agenda es la creación y diseminación de nuevos esquemas de acción colaborativa, que trazan oportunidades para el trabajo conjunto de empresas, inversores, gobiernos y emprendedores para así reunir las ‘infraestructuras de escala’ sociales, mercantiles e institucionales que se necesitan.
Uno de los proyectos en los que participamos es ‘La Economía de la Biosfera’, con el apoyo de la Fundación Tellus Mater. Aquí exploramos la revolución del mercado encendida por el abuso ecológico global, y cómo las empresas, inversores y gobiernos pueden trabajar con innovadores y emprendedores para cambiar la manera que ellos visualizan y gestionan el capital natural (www.biosphereeconomy.com).
El proyecto trabaja con innovadores particulares y sus fuerzas vivas, desde Tanzania a Brasil. Un ejemplo es Mathis Wackernagel de la red que trabaja con la huella ecológica Global Footprint Network (www.footprintnetwork.org), con quien exploramos ideas que pueden adoptarse y profundizarse por gobiernos de todo el mundo.
Como parte de esta agenda, yo participé recientemente en el diseño y apoyo de una ‘jornada de aprendizaje’ internacional en el Amazonas ecuatoriano, en alianza con la Fundación Tällberg y la Fundación AVINA. El viaje reunió a un grupo internacional de científicos, emprendedores, líderes de mundo empresarial y fuerzas vivas de gobiernos para explorar cómo las soluciones a la deforestación –desde nuevas iniciativas de monitoreo satelital a redes regionales de eco-periodistas– pueden poner a prueba los mercados e instituciones que gobiernan al Amazonas [4]. Los desafíos y las oportunidades para ayudar a estas soluciones para cambiar la gobernanza del Amazonas hablan directamente de la importancia de diferentes contribuciones en este número de Alliance.
¿Qué sigue?
Algunos de los operadores del cambio de hoy indudablemente se identifican con el espíritu de Cristóbal Colón y su apetencia por el riesgo. Trascendiendo los momentos ‘Eureka’, sus ‘Experimentos’ son un doble acertijo y una prueba de los atajos para el éxito, mientras que sus ‘Empresas’ abren nuevas fronteras, aunque sea con herramientas imperfectas y recursos limitados e inteligencia de mercado [5].
La Revolución Francesa y la mayoría de los experimentos revolucionarios subsiguientes del siglo 20 fueron movilizaciones violentas desde abajo, dirigidas a derrocar las elites que las gobernaban. Hoy día, el desafío es generar formas más eficaces de gobernanza que puedan gestionar mercados, instituciones y capital social más inteligentemente.
Algunas de las soluciones a estos problemas ya existen, por lo menos en forma embriónica. La colección de artículos y entrevistas en este número de Alliance sugiere que para hacer que esas ideas se diseminen, una nueva generación de inversores de alto impacto, temerarios ante la política, deberá tener avidez y osadía para asumir riesgos, informados con la ciencia de última generación, que intenten redefinir las normas y los patrones básicos que gobiernan nuestra economía. La buena noticia es que estos inversores pioneros ya están allí, y que la revolución podría estar en camino.
1 La investigación de las ‘fronteras planetarias’ fue publicada en Johan Rockstrom, Will Steffen, Kevin Noone et al, ‘A Safe Operating Space for Humanity’, Nature, 23 septiembre de 2009.
2 Aristóteles, Politics: Book III.
3 Elinor Ostrom (1990) Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action, Cambridge University Press.
4 El ‘Amazon Learning Journey’ fue parte del proyecto Whence & Wither de la Fundación: www.tallbergfoundation.org
5 Acerca de la lógica del descubrimiento de Cristóbal Colón, ver Umberto Eco (2000) Serendipity: Language and Lunacy, Phoenix.
Alejandro Litovsky es Director de ‘Pathways to Scale’ en Volans, grupo que hace avanzar el tema de la innovación social. Correo electrónico alejandro@volans.com
