¿Emperador nuevo con ropas viejas? El financiamiento internacional, ¿quién fija la agenda?

Filantropía proactiva vs. receptiva

Peter Laugharn
1 September 2008
Alliance magazine

Peter LaugharnCada fundación debe enfrentar el tema de cómo diseñará, y rediseñará, su programa. Este artículo examina tanto el estilo proactivo como el receptivo y sus versiones extremas: el proceso "reactivo" y el "directivo" de otorgamiento de donaciones. Este artículo también sostiene que, en definitiva, la cuestión que procede dilucidar no es si el donante o el beneficiario fijan el programa, sino si ambos pueden establecer una alianza sólida y generadora en un contexto de programas que son mucho más grandes que el donante o el beneficiario.

Donar de forma receptiva

Un donante receptivo es el que se inclina a permitir que sean los beneficiarios quienes dirijan, en su mayor parte, el curso de los programas. Esto incluye tanto aceptar propuestas no solicitadas como ser flexible en el diseño de los proyectos, formatos de las propuestas y elaboración de informes. Habitualmente, la fundación definirá en cierta medida qué asuntos se deben abordar pero será bastante laxa respecto a cómo se intentarán resolver.

Un modelo típico de otorgamiento receptivo de donaciones incluye cierta modestia y prudencia, la firme presunción de que los que están más cerca del problema saben más sobre él que el donante. Los donantes que desean trabajar fuera de su propia zona geográfica o área de experiencia tenderán a menudo a adoptar un estilo de donación receptivo. Los donantes receptivos también pueden trabajar a partir de una filosofía de solidaridad que va más allá del pragmatismo en lo que respecta a quién sabe qué, en la opinión de que el papel de un donante es apoyar la acción en un área particular, o en organizaciones comunitarias, más que trabajar apuntando a lograr un resultado determinado. La filantropía receptiva tiende a producir enfoques adaptados contextualmente y pone especial énfasis en la relación entre el donante y el beneficiario.

La filantropía receptiva tiene algunas desventajas, como que puede llevar a un enfoque "proyecto por proyecto" que disminuye la cohesión de la cartera del donante, limitando así la capacidad del donante para generalizar a partir de su experiencia. Puesto que los donantes receptivos asumen un papel menos activo en la especificación de las actividades y resultados, pueden tener una menor capacidad para comprometerse a lograr resultados, o para discernir los resultados generales de sus donaciones. La donación receptiva puede chocar con las expectativas de control o del público sobre la capacidad de los donantes para responsabilizarse por los resultados.

Donar de forma proactiva

Por el contrario, los donantes proactivos buscan en gran medida fijar ellos mismos el programa. A menudo, esto significa especificar no solo el área de interés y el resultado final sino también los métodos y resultados intermedios.

Mientras que los donantes receptivos se sienten responsables, en gran medida, por las relaciones que establecen, los donantes proactivos a menudo se consideran a sí mismos responsables por las intervenciones exitosas. Un enfoque proactivo implica concentrarse en un cambio particularmente valioso desde el punto de vista social. Generalmente, se caracteriza por una mentalidad que busca alcanzar un hito, lo que representa poner énfasis en el análisis y las hipótesis, y a menudo lleva a nuevos conocimientos. Frecuentemente, la donación proactiva va acompañada de altos niveles de atribución externa de responsabilidades, sean impuestas o aceptadas voluntariamente por el donante.

El "filantrocapitalismo" se caracteriza usualmente por enfoques proactivos. Los numerosos recursos y la prominencia pública de la "nueva filantropía" tienden a tornar ambiciosas a las fundaciones. En un modelo verdaderamente receptivo es difícil cumplir con los pagos anuales requeridos por las fundaciones muy grandes sin tener mucho personal y altos costos de transacciones. Pero cabe señalar también que la proactividad no es del dominio exclusivo de las grandes fundaciones: los donantes pequeños también pueden elegir un modelo muy orientado a los resultados. Ni tampoco está necesariamente vinculada al entorno comercial: la concentración en el objetivo, la disciplina y el pensamiento estratégico no son ciertamente monopolio del ámbito empresarial.

Un riesgo obvio de la donación proactiva es que el donante puede no comprender lo suficiente las situaciones y a los actores como para lograr sus objetivos, o tener la suficiente flexibilidad para adaptar su enfoque si es necesario. Un enfoque abiertamente proactivo también puede convertirse en directivo, fundamentalmente si convierte a los beneficiarios en contratistas, corriendo el riesgo de ignorar los puntos fuertes de los aliados y sobreestimar la efectividad y alcance del donante.

Combinar enfoques

En la práctica, aunque muchas fundaciones se clasificarían dentro de uno de estos dos campos, es raro encontrar fundaciones que trabajen coherentemente en uno u otro extremo del espectro. De hecho, la mayoría de las fundaciones usan ambos enfoques y deciden la "dosis" según cada situación. Puedo ilustrar esto con un ejemplo de mi propia organización, la Fundación Firelight, basada en Estados Unidos, que se dedica a apoyar la respuesta de la comunidad a los niños afectados con sida en África.

En África, más de 10 millones de niños y niñas han perdido a uno o a ambos padres debido al sida. Esta crisis agrava las ya difíciles circunstancias de pobreza y falta de acceso a educación y salud. Posee efectos importantes tanto en la calidad de vida actual de los niños y niñas como en las posibilidades sociales y económicas de la próxima generación. En los países más castigados por el VIH/sida, se estima que más del 90% de la ayuda a la niñez afectada proviene de la familia extendida y la comunidad, y no de los gobiernos nacionales ni de la ayuda bilateral o multilateral, a pesar de la importante magnitud de estos esfuerzos.

Por lo tanto, las acciones de la comunidad son actualmente la primera línea de ayuda y tiene sentido que las fundaciones las apoyen, es decir, que trabajen de forma receptiva. Aquí es adonde va a parar la gran mayoría de las subvenciones de Firelight, en el entendimiento de que las organizaciones con base en la comunidad sabrán mejor que Firelight qué formas de intervención son las más prometedoras en una situación dada. Para las donaciones orientadas a las organizaciones comunitarias, hemos establecido procesos que nos permiten responder rápidamente con pequeñas subvenciones, entregadas eficientemente. Hemos tratado de mantener la burocracia al mínimo, disminuir el papeleo y cumplir rápidamente con los requisitos reglamentarios estadounidenses. Buscamos crear sistemas de control y evaluación comprensibles y útiles para los que trabajan en las organizaciones comunitarias e integrar información y puntos de vista importantes para una discusión más amplia.

Pero aunque estamos comprometidos con la donación de fondos para organizaciones comunitarias, reconocemos también que la división actual de tareas y recursos es injusta e insostenible. Las familias y comunidades están soportando una carga mucho más pesada de lo debido. Como podemos ver, se necesitan dos grandes cambios. Primero, es necesario que las comunidades tengan acceso a una mayor porción de los importantes recursos movilizados para combatir el sida. Segundo, algunas de las áreas en las cuales las comunidades se están involucrando actualmente son más apropiadas para el accionar estatal. Es necesario reorganizar las respuestas entre los actores.

Estos dos temas a nivel macro llevaron a Firelight a usar un modelo filantrópico proactivo. Lo que buscamos es extraer opiniones y lecciones de nuestras redes y de nuestra experiencia de campo sobre cómo se pueden destinar más recursos a la acción de organizaciones comunitarias y aumentar el conocimiento acerca de qué combinaciones de respuestas de la comunidad y del estado son más efectivas. El deseo de contribuir a los debates sobre la efectividad significa que parte de nuestra cartera de financiaciones necesita ser moldeada no solo por lo que piden los aliados con base en el campo sino también por lo que los especialistas más perceptivos nos cuentan y por lo que necesitan saber quienes toman las decisiones. Firelight y sus aliados debatirán diferentes hipótesis de trabajo sobre qué acciones suponen la mayor diferencia para los niños y examinarán estas hipótesis mediante la acción y análisis de operaciones. Tendremos un programa de aprendizaje intenso; a veces, negociaremos enérgicamente con los aliados sobre el diseño de los proyectos, y alentaremos a los actores que dan gran importancia a las pruebas a realizar rigurosas investigaciones sobre el tema de la efectividad.

Una ecología de la acción social internacional más grande

Pero después de todo, la cuestión más importante no es si son las fundaciones o los aliados beneficiarios los que fijan el programa. En los hechos, ninguno de ellos fija el programa pues ambos son actores en un escenario mucho mayor, ya que buscan respuestas a grandes desafíos como el cambio climático, el VIH/sida o la expansión del acceso a la educación. El verdadero asunto es si las fundaciones o sus beneficiarios pueden formar alianzas efectivas.

Las "alianzas" deben ser justamente eso: una fuerte colaboración entre actores con metas similares pero recursos, redes y maneras de pensar y trabajar diferentes y complementarias. Las fundaciones deberían recibir con beneplácito a los aliados con convicciones fuertes y entablar debates animados sobre cómo alcanzar los objetivos mutuos. La receptividad no debe ser únicamente una postura filosófica pasiva - "el aliado siempre sabe qué es lo mejor"- sino que debe caracterizarse por el diálogo, la voluntad de aprender y la capacidad de observar, identificar y corregir los supuestos.

Los programas de una fundación deben fijarse en consulta con los aliados que reciben financiamiento de la fundación, que poseen el conocimiento, las redes y la experiencia, que han pasado las pruebas de evaluación inicial de la fundación y la conocen bien. Pero además de incluir a las organizaciones (a menudo, grandes) que la fundación desea influir, el proceso de elaboración de los programas debe incluir también a otras organizaciones no dependientes y no financiadas para lograr así una mayor objetividad. Y deben tomarse en cuenta tanto los debates globales importantes como los realizados en el contexto local. Los programas deben ser explícitos pero flexibles, con espacio para realizar cambios en base a lo aprendido.

Las fundaciones tienen la responsabilidad de llevar adelante un mandato y de fijar los objetivos, esto es un elemento central para la atribución de responsabilidades y para evaluar y mejorar la efectividad. La clave está en que la fundación fije su propio programa de forma tal que promueva el establecimiento de relaciones fuertes y generativas con otras organizaciones, lo que produce resultados mucho mejores de los que la fundación podría lograr por sí sola.

Peter Laugharn es Director Ejecutivo de la Fundación Firelight. Correo electrónico: peter.laugharn@firelightfoundation.org