¿Hasta dónde llegarán?
Reconsiderar la idea de perpetuidad
Como se sabe, Estados Unidos tiene las políticas públicas más indulgentes de las naciones desarrolladas hacia el sector social privado. Las donaciones a fundaciones y organizaciones con fin social son deducibles de impuestos, con límites mínimos solamente. En la mayoría de los casos, los ingresos de las fundaciones también están exentos de impuestos. Una vez establecidas, las fundaciones están obligadas a donar el 5 por ciento del valor corriente de sus activos cada año. Pero, ¿es esto suficiente? ¿Realmente queremos fundaciones eternas?











