
¿La vida sigue con un modelo en desuso?
Cuando un programa debe masificarse, el clásico modelo de las fundaciones de pilotar iniciativas y luego persuadir a los gobiernos para que las adopten ¿es un modelo caduco y anacrónico? No, si la Fundación Charles Stewart Mott se interesa en el tema. Durante un almuerzo en febrero, el personal de Mott que trabaja en el programa ‘Pathways out of Poverty’ (Sendas para salir de la pobreza) me comentaron acerca de programas que habían logrado una masificación con éxito.
Lo que salió a luz fue un enfoque que implica un cuidadoso desarrollo, una investigación sólida y la diseminación para crear un cuerpo significativo de opinión, prácticas, promoción y representación para aquellos con la capacidad de llevar las iniciativas a otro nivel: el de los gobiernos. El modelo no funcionará en todas las circunstancias, pero parece tener mucho millaje si se dan las condiciones correctas.
Catalizar un movimiento a través de cámaras industriales y empresariales
‘Soy una de las pocas personas que ha diseminado un modelo a través de una cámara empresarial que brinda asistencia técnica a su membresía', reivindica Jack Litzenberg. Es un enfoque que él usó con éxito en las donaciones de Mott para apoyar a microempresas y programas de capacitación para empleo sectorial.
En el lado de las microempresas, Mott ayudó a crear la Association for Enterprise Opportunity (Asociación de Oportunidades Empresariales) que reúne a empresarios de EE.UU. en diversos momentos del año para conversar, aprender unos de otros y compartir los resultados de estudios que demuestran qué modelos funcionan mejor. Cuando se trata de réplicas, él considera que ‘involucrar a empresarios que ya hacen el trabajo con aquellos que quieren serlo es lo ideal’. En conjunto, hay más de 500 programas de microempresas en los EE.UU., más de 300 de éstos son programas de capacitación únicamente y el resto ofrecen capacitación y financiamiento. Cuando Mott comenzó en este campo, había apenas un puñado.
Como parte del movimiento de capacitación para empleo sectorial, que vincula personas de bajos ingresos con los programas de desarrollo de profesiones, Mott ayudó a formar la National Network of Sector Partners (Red Nacional de Aliados del Sector) que tiene más de 500 miembros y ayuda a diseminar el enfoque.
Replicación a través de los gobiernos
La replicación mediante la ‘venta’ de la idea a los gobiernos estatales ha funcionado particularmente bien en este caso, porque los gobiernos estatales controlan mucho dinero disponible para el desarrollo de fuerza de trabajo. Además, con la administración anterior, el gobierno federal no enfatizaba la capacitación y en cambio lo que se creó fue un sistema de derivación a través de programas de asistencia para inserción laboral sin capacitación. Mott se dirigió a la Asociación Nacional de Gobernadores –que, Litzenberg explica, es una organización de membresía para los gobernadores de los estados– para informar de políticas con este enfoque. Más de 40 estados ahora han incorporado capacitación para empleo sectorial en su estrategia de fuerza laboral.
Los resultados de una evaluación de múltiples sitios de capacitación para empleo sectorial se dieron a conocer en octubre de 2008. El momento fue fortuito: la administración Obama estaba preparándose para asumir, y los funcionarios estaban poniéndose en contacto con fundaciones en busca de buenas ideas que hubiesen sido probadas cabalmente. Esta evaluación rigurosa había sido llevada a cabo específicamente para controvertir a los escépticos que argumentaban que la capacitación no conduce a mejores salarios ni mayor retención de empleo en personas de bajos ingresos. La evaluación con asignación aleatoria financiada por Mott mostró aumentos de salarios y otras mejoras para empleados que habían completado la capacitación de empleo sectorial, la primera evaluación de capacitación para trabajadores que mostró tal aumento en 30 años. La legislación federal ahora pide el uso extendido del enfoque de empleo sectorial.
La importancia de la evaluación y la investigación
Otro buen ejemplo del uso de pruebas rigurosas lo da el apoyo de Mott a los programas de construcción de activos. Mott fue una de las varias fundaciones que apoyaron un estudio experimental que demostró la eficacia de cajas de ahorro igualadas –conocidas como IDA (cuentas de desarrollo individual)– para ayudar a que personas de ingresos bajos y moderados ahorren. La teoría que sustenta las IDA es que la autosuficiencia económica no es solamente una cuestión de ingresos: las personas también necesitan activos, que les posibilite comprar sus casas, establecer empresas, etc.
Armados con los resultados del estudio, la Fundación Mott y otros apoyaron los esfuerzos de promoción para aumentar el financiamiento y ampliar las oportunidades de ahorro para cientos de familias, y eventualmente cientos de miles de familias. La legislación federal ahora apoya las IDA y todos los estados con la excepción de cuatro estados tienen legislación que permite diferentes corrientes de financiamiento.
En todos estos casos, el principal enfoque de Mott parece ser el desarrollo de un modelo, financiar un conjunto de proyectos de demostración, llevar a cabo una evaluación rigurosa, y luego usar los resultados para abordar a elaboradores de políticas y estimular la adopción por los gobiernos.
¿El modelo ‘clásico’ es casi una naturaleza muerta?
Yo sugiero que justamente ése es el modelo tradicional de las fundaciones. La sabiduría de hoy parece decir que es obsoleto, un modelo añoso, especialmente con condiciones fiscales difíciles, a pesar de lo cual parece estar funcionando. ‘Los gobiernos estatales y federales siempre buscan buenas ideas’ dice Benita Melton. ‘Tratamos de cultivar ideas para que cuando alguien busca una buena idea, nosotros tengamos oferta’.
El programa de extensión horaria escolar
En cierta forma, el muy exitoso programa con financiamiento federal de Centros Comunitarios del siglo 21 se desvía del patrón clásico, dice An-Me Chung. Su éxito fue en parte una cuestión de tiempos. ‘Las estrellas estaban en línea’ ella comenta. ‘La voluntad política estaba allí en la órbita federal y la órbita local. El público comprendió y sintió muy profundamente la importancia de mantener a esa juventud segura y con algo para hacer después de la escuela’. Para complementar el trabajo federal, Mott financió una campaña de concienciación nacional, con identificación de prácticas prometedoras, desarrollo de políticas, investigación y evaluación, y asistencia técnica en el orden de USD 100 millones durante varios años. Esto resultó crítico para sustentar la necesidad de aumentar el financiamiento del gobierno federal para el programa de extensión horaria escolar de USD 1 millón a USD mil millones en cuatro años.
A pesar de que hubo investigación, se necesitaba más de ello para asegurar la sustentabilidad en el largo plazo de programas de alta calidad, dice Chung. Especialmente en tiempos económicos duros, los programas necesitan ser constantemente defendidos de interrupciones potenciales, para impedir que el dinero sea desviado a otras partes. La investigación, junto con los buenos ejemplos, ayuda a trabajar con los elaboradores de políticas, dice, otorga la confianza de salir y promover a viva voz la eficacia de los programas.
Todo esto es importante en las transiciones de una administración a otra. El programa de extensión horaria escolar sobrevivió con éxito la transición de la administración Clinton a la administración Bush, porque una alianza del movimiento de organizaciones de base y elaboradores de políticas se defendieron contra la amenaza de interrupciones y cancelaciones. ‘Sin participación ciudadana’, argumenta Litzenberg, el programa no tendrá peso con los legisladores’. ‘Es muy difícil ver cambios en las políticas sin apoyo público’, afirma Chung.
‘Y uno nunca sabe de dónde saldrán los promotores’, dice William S White, Presidente de Mott. ‘El otro día’, dice, ‘yo estaba hablando con un jefe de la policía. Comenzamos a hablar acerca de educación y el jefe de policía se mostró muy interesado porque está viendo los resultados de una mala educación todos los días’. Él comentó que se trata de ‘hacer algo con estos niños o pronto los veré por aquí’.
Ser fieles a la idea
‘Si uno cree que puede trabajar solo en un montón de temas diferentes a largo plazo, entonces hay que abrir la ventana y salir volando’, añade. Si se trata de cambiar un sistema a través de funcionarios públicos elegidos, hay que construir argumentos fuertes y lógicos, mejores prácticas y buenas pruebas, demostrar su valor para aquellos que queremos persuadir, y mantenerse fieles. ‘Se debe mantener la idea el tiempo suficiente para que, a medida que cambia, se pueda cumplir con las exigencias y mantener la idea vigente'. Melton añade ‘Hay que ser capaz de mostrar a otros cómo implementarla. No es que el gobierno no esté interesado en nuevas ideas. Es sólo que la eficacia de esas ideas necesita probarse. El gobierno no siempre es capaz de ponderar por sí mismo’.
Las políticas a menudo deben ajustarse a medida que la práctica se hace manifiesta, así es un ciclo continuo de conocimiento, evaluación e información para generar políticas. No es simplemente un caso de manipular un enfoque hasta tenerlo correcto, y luego pensar que será sostenible para siempre. Los programas necesitan cambiar para reflejar los cambios en la sociedad. Finalmente, White reflexiona ‘se trata de mejorar las vidas de la gente. Cuando los cambios ocurren, se debe tratar de calcular cómo hacer los ajustes'.
Ahora Mott, junto con Ford, está invirtiendo dinero en tratar de difundir el concepto de bancos de créditos hipotecarios a ciudades en todo el país, como se elabora en la entrevista con William S White en este número de Alliance.
Caroline Hartnell conversó con:
An-Me Chung Funcionaria de Programas, Pathways out of Poverty
Jack A Litzenberg Director Interino de Programas, Pathways out of Poverty
Benita D Melton Funcionaria de Programas, Pathways out of Poverty
William S White Presidente y Director
